
Con el pasar de los años me di cuenta de que la persona que me va a acompañar hasta el final de mis días, soy yo. Pero cuando realmente llegue ese momento ¿Me sentiré como una extraña en mi, incómoda de mi propia presencia? ¿ O tendré el suficiente conocimiento de mi misma para estar en paz? Reconozco que es un pensamiento super escorpiano, pero fue el disparador que me llevó a preguntarme y observar el vínculo conmigo misma, que para ser sincera era muy superficial.
Así como cualquier otra relación (de amigos, pareja, etc) el vínculo es algo que se construye: entablando una comunicación con el otro, conociendo que le gusta y que no, estando atento a sus necesidades, siendo afectuoso, etc. Asi que después de darme cuenta de eso, empecé a tratarme como si fuera mi mejor amiga.
Autoconocimiento
Tener el mayor conocimiento de quien es uno y que se quiere.
Reconocer en qué cosas/situaciones soy buena naturalmente, y cuales me requieren un mayor esfuerzo, conocer cuales son mis emociones/reacciones de “cabecera” y que cosas las gatillan.
Diálogo interno
¿Soy amorosa conmigo misma? Por ejemplo, si mi mejor amiga está triste porque le fue mal en un exámen, ¿Qué le dirían? “No sos buena para nada” o “Vamos, metele que vos podés!, estoy acá para vos”?
Muchas veces me “pesco” poniendo juicio sobre acciones/palabras del pasado (que obviamente ya no puedo modificar), pero me da paz el comprender que todo es perfecto como fue. Confío en mis decisiones porque son lo que me llevaron a ser lo que soy hoy, y todo fue y es necesario para mi aprendizaje.
Ser prioridad
No desde el lado egoísta, sino de entender que si yo no estoy bien, no puedo brindar lo mejor de mi. En mi caso lo relaciono mucho con los límites y con el sentirme cómoda diciendo que no, a cosas/situaciones que realmente no quiero en un momento determinado.
Mi cuerpo
Obviamente me gustaría tener menos o más, de acá y de allá, pero cuando pienso en lo divino de la concepción, y toda la garra que le ponen mis células en cada instante para estar saludable, en entender que un ser superior (Dios, Buda, Universo, o el que sea) me pensó y me imaginó así ¿Voy a dudar de mi perfección? Y saber que dentro de mí habita un pedacito de lo supremo (que está en todos) ¿No voy a sentir amor por este templo?
Me encantaría decir que esta construcción es lineal y creciente, pero no, hay días en los que me siento un trapito, en donde uno cae en comparaciones con los demás (cosa que no tiene ningún sentido, ¡porque todos somos diferentes!), pero sin dudas en un recorrido de mucho aprendizaje, aceptación y sobretodo mucho amor.



