
Tanto los pensamientos, como las emociones, tienen un impacto directo en nuestra salud, ya que ambas están conectadas con nuestro sistema inmunitario, endocrino y nervioso central. Todas las emociones tienen un efecto físico, pero más aún las no expresadas, que se estancan en nuestro cuerpo (son como enfermedades en potencia).
Cuando enferman nuestros órganos femeninos, no es casualidad, es un mensaje de nuestra Guía Interior, que se expresa mediante determinados síntomas, indicándonos que allí hay una herida profunda, generalmente inconsciente, y que está relacionada con nuestro vínculo con lo femenino, con nuestra valía, y con lo que implica habitar en un cuerpo femenino.
Ahora bien, si quiero sanar ¿Por donde empezar?
La punta del ovillo, está en observar de manera objetiva mis creencias y los posibles mandatos que estén actuando en mí, acerca de ser mujer. Recordemos que estas creencias/mandatos, son las que gatillan las emociones.
También, si hay desequilibrios y molestias en nuestros órganos femeninos, que puedas considerar acompañar los mismos de una manera natural, sin callar el síntoma, sino viéndolo como un mensaje de nuestro ser más profundo.
Hoy, por suerte hay muchas herramientas más amables y naturales que se están recuperando de antiguas sabidurías olvidadas.
No podemos perder de vista, que somos holísticas, y que también tenemos un cuerpo físico que habitamos, muchas veces con hábitos que no nos suman ¿Estoy nutriendo mi cuerpo con los alimentos que elijo comer? ¿Le estoy dando a mi cuerpo todo lo que necesita para estar sano? ¿Sé lo que necesita?
Recuerda que el estar en la naturaleza, es la medicina más importante. En los ritmos de la naturaleza, en sus ciclos, están todas las pistas que necesitamos para estar sanos. Si nos desconectamos, aparecen los desequilibrios.
Ser responsable con una misma y no delegar ese poder en otros, es una gran expresión de auto-amor 💜




